
Una serie que a mi juicio no ha tenido la repercusión que se merecía es “Rooster”, una comedia disponible en HBO que reúne un elevado número de elementos a su favor: sólo tiene dos temporadas, sus episodios duran 35 minutos y está dirigida por Bill Lawrence, creador, por ejemplo, de Scrubs o Ted Lasso. Además, está protagonizada por Steve Carell.
La historia se centra en un escritor, interpretado por Carell, que acepta dar clases en una universidad para evitar que despidan a su hija, una joven profesora que acaba de tener un importante conflicto sentimental. Sus novelas tienen un estilo que recuerda a James Bond, pero protagonizadas por Rooster (que en inglés significa gallo), que representa un estereotipo de macho alfa todavía más saturado de clichés y artificios que el propio espía británico. Es decir, Carell interpreta a un escritor comercial que publica cosas vacías. Además, no ha tenido ni formación universitaria ni mucha relación con la generación Z, entre otras cosas. Así que las situaciones disparatadas se suceden en cada capítulo.
Hasta aquí, podría tratarse de otra comedia más. De hecho, de otra comedia de Steve Carell tratando de huir de Michael Scott, el personaje con el que alcanzó la fama en la versión americana de The Office. Para quien no conozca a Michael Scott, es un ejecutivo que lidera una oficina de una empresa de venta de papel. Scott posee un carácter histriónico y otros muchos defectos, pero acaba conquistando la pantalla por su lado emotivo, que también lo tiene, aunque al principio cueste verlo. The Office es la serie de la que probablemente más memes se han hecho y Carell lleva más de una década intentando separar al personaje de la persona, evitando personajes histriónicos y centrándose en aquellos que pueden emocionarnos por otros motivos.
Como decía, incluso con la excepcional actuación de Carell, “Rooster” podría ser otra comedia más. Pero como sucede en las grandes obras, lo que la diferencia de un trabajo cualquiera reside en sus personajes secundarios. Las actuaciones de Charly Clive como Katie, la hija, y de Danielle Deadwyler como Dylan Shepard, una profesora universitaria que traba amistad con el recién llegado, aportan emoción y toques de comedia. Mientras que las de Phil Dunster, como el exesposo de la hija, y John C. McGinley, como Walter Mann, director de la escuela donde sucede la historia, son extremadamente cómicas. Además, destacan otros secundarios como Lauren Tsai, joven amante del exmarido de la hija del protagonista, o Annie Mumolo como Cristle, asistente ejecutiva del decano.
Por todo ello, en “Rooster”, el conglomerado de alumnos, otros profesores y habitantes del campus conforman una comedia divertida, interesante y que se disfruta en menos tiempo de lo que uno pueda imaginar, logrando además que, conforme avanza la trama, sus elementos se vayan integrando de manera que al final todos encajen. Gabriel Estañ Cerezo
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