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SLOW HORSES: Los mejores peores espías de la historia

SLOW HORSES: Los mejores peores espías de la historia.
Slow Horses

SLOW HORSES: Los mejores peores espías de la historia

El próximo 16 de septiembre vuelve a Apple TV+ con su sexta temporada “Slow Horses”, una serie de espías nada convencional. Cuando se habla de este género, se suele pensar en James Bond o en John le Carré. Durante los últimos años, han surgido otras propuestas como Oficina de Infiltrados, The Americans o incluso la española “El Centro”. Sin embargo, ninguna es comparable a “Slow Horses”.

¿Por qué? Porque es complicado tener como protagonista en una serie al ganador de un Oscar, Gary Oldman. Oldman ha participado en grandes películas como “Léon, el profesional”, “Mank”, “Drácula de Bram Stoker”, “El quinto elemento”, además de formar parte de las sagas “Harry Potter” o “Batman” de Christopher Nolan. Tampoco puede faltar en la lista “La hora más oscura”, por la que obtuvo el Oscar al mejor actor en 2018 interpretando a Winston Churchill haciendo frente al nazismo. Todos estos papeles le han convertido en un actor famoso por su carácter camaleónico y eso es vital para interpretar a Jackson Lamb, el espía británico que lidera esta serie.

“Slow Horses” es el título de la novela que da pie a la saga, cuyo autor Mick Herron se ha convertido en un superventas, elaborando sus obras desde un punto de partida nada habitual. Se trata de espías fracasados que son destinados a “la Casa de la Ciénaga”, algunos por haber extraviado documentación confidencial, por ser insoportables o por haber cometido algún importante error, como sucede en el caso de River Cartwright (interpretado por Jack Lowden). El joven Cartwright provoca un altercado durante una misión de entrenamiento por el que es degradado en el MI5, el servicio de inteligencia británico, y destinado a la Casa de la Ciénaga, bajo la dirección de Jackson Lamb.

En la ciénaga, Lamb se dedica a hacer más complicada todavía la vida de estos defenestrados, encargándoles pesada burocracia y tareas sin sentido con el objetivo de aburrirles o de conseguir, sencillamente, que abandonen. Además, Lamb es un bebedor empedernido, tiene una notable falta de modales y un escaso interés hacia la higiene personal. Sin embargo, Lamb, que fue espía durante la Guerra Fría en Berlín, es como una matrioshka que esconde muchas capas. Y, como todo buen espía, muchos secretos.

Desde mi punto de vista, la serie se sustenta sobre cuatro personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. River Cartwright y su jefe Jackson Lamb ocupan dos vértices del cuadrado de protagonistas. Por el lado de Cartwright, su enfrentamiento con James Webb “Spider” (Freddie Fox), un estirado compañero de promoción que continúa en el MI5, es vital para el desarrollo de la serie a través del conflicto permanente entre ambos. A su vez, Spider tiene como jefa a Diana Taverner (Kristin Scott Thomas), a quien os aseguro que no querríais tener ni como jefa ni como enemiga. Scott Thomas es capaz de interpretar a un personaje que es la antítesis perfecta para Jackson Lamb y su duelo interpretativo es clave durante toda la serie.

Además, los temas que abarca “Slow Horses”, como el fanatismo islamista y el auge de la extrema derecha son de gran interés en el mundo actual. Así como los diferentes conflictos a los que los personajes se enfrentan, como la soledad, la imposibilidad de cumplir sus sueños o las heridas del pasado, muestran una realidad a menudo olvidada dentro del mundo del espionaje. Todos esos elementos crean un cuadro que convierte a “Slow Horses” en una gran serie, de la que incluso el actual director general del MI5, Sir Ken McCallum, se ha declarado fan. Para quienes crecimos devorando los cómics de Mortadelo y Filemón, creo que es un complemento ideal, más maduro, más serio, pero igual de gamberro. Porque Jackson Lamb es un gamberro con un humor negro que es una de las mayores virtudes de la serie.

Por cierto, Gary Oldman es también el protagonista de la película “Tinker Tailor Soldier Spy” (traducida en castellano como “El topo”), basada en una novela de John le Carré, y que para muchas personas es la mejor película sobre espionaje. En ella, Oldman interpreta a George Smiley, un inteligente pero nada glamouroso espía. ¿Puede el mismo hombre convertirse en dos personajes de tanta relevancia para el servicio secreto británico? Ahora que el casting para James Bond está abierto, tal vez en el MI6 deberían recurrir a él.

 Gabriel Estañ

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