
“La vida no es fácil en un college de Nueva Inglaterra si eres un chico modesto y falto de afecto que llega de California, y Richard Papen lo sabe; por eso agradece que lo admitan en un pequeño grupo de cinco estudiantes capitaneados por un profesor de literatura clásica con mucho carisma y pocos escrúpulos.
Los chicos sueltan comentarios en griego y se ríen de la ingenuidad y la torpeza de los demás, pero bien mirado se pasan el día bebiendo y engullendo pastillas. Hasta que un mal día lo que parecían chiquilladas adquieren una gravedad inesperada. Es entonces cuando Richard y su pandilla descubren qué difícil es vivir sin máscaras y qué fácil es matar sin remordimientos”.
Publicada en 1992, El secreto sentó las bases del subgénero literario conocido como dark academia, y combina el suspense de un thriller psicológico con la belleza estilística de una tragedia griega, ofreciendo una disección fascinante sobre el elitismo, la culpa y la fascinación por la belleza desprovista de moral.
Lo más original de esta novela es, sin duda, su planteamiento: invirtiendo los roles habituales del misterio, desde un primer momento sabemos quiénes son víctima y culpables, pero Donna Tartt nos guía a lo largo de esta obra explorando la paranoia, la culpa y la desconfianza.
La prosa de Donna Tartt es pausada, rica en descripciones, pero no aburrida. Implacable. Sus detalles, que reconstruyen la atmósfera de un invierno en Vermont, o el olor a libro de una biblioteca del siglo XIX, evoca a autores como Dickens, estructurando una atmósfera elegante donde lo más peligroso se oculta bajo modales refinados y traducciones de griego.
El secreto es una narración brillante acerca de los costes del elitismo intelectual y los límites del secreto humano, consolidada como una lectura imprescindible para los amantes del thriller literario y el drama psicológico.
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