
Sin duda, no se trata solo de una buena gestión. Sería infantil y sesgado reducirlo a eso. También supone una acertada puesta en escena de un acuerdo que llega avalado por la unanimidad del Pleno Municipal. Y no es una cuestión baladí.
Pero, para escribir con cierta honestidad, conviene puntualizar que se trata de una gestión, o si se prefiere, de un acuerdo entre tres partes bien definidas, ya que las tres deberán responder de cara a un futuro no muy lejano.
En primer lugar, el Ayuntamiento, por dar el paso definitivo hacia la ampliación del cementerio y evitar que este antiguo proyecto siguiera durmiendo el sueño de los justos. Y si para ello hay que modificar el PGOU, se hace. Al fin y al cabo, desde 1986 no ha dejado de modificarse.

En segundo lugar, es de esperar y deseable que el visto bueno de la Generalitat Valenciana no se demore y que emita cuanto antes el informe definitivo sobre el impacto, o no impacto, medioambiental ante la posibilidad de poner en marcha un tanatorio con crematorio en el entorno del cementerio.
En tercer lugar, entra en juego la iniciativa privada. El propietario de los terrenos colindantes con el cementerio tendrá que acometer, previsiblemente, los viales y todas aquellas infraestructuras cuyo desarrollo sea de obligado cumplimiento.
Está claro que, en esta cuestión, ha primado en primer lugar el sentido común y, seguidamente, el interés general. Esa es, sin duda, la mejor parte de la noticia.
En definitiva, al Ayuntamiento, a través de su concejalía delegada, solo le restará dejar a los muertos en paz, como siempre, y construir los nichos necesarios, las fosas públicas o privadas, los panteones públicos o privados y los columbarios para las cenizas.
Enhorabuena a todos por haber dado luz verde a una iniciativa que ha salido adelante con transparencia y celeridad. Nuestro municipio sigue creciendo a pasos agigantados y será necesario seguir dando respuesta tanto a las necesidades de los vivos como, por supuesto, a las de quienes ya no están.

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