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Tener trabajo en Torrevieja no siempre significa poder vivir aquí

Tener trabajo no siempre significa poder construir una vida en el lugar donde se trabaja.Y en una ciudad como Torrevieja, donde el coste de la vivienda y de la vida ha idoganando peso, esta diferencia merece ser puesta sobre la mesa.Los últimos datos de desempleo muestran una realidad que merece
Gente-haciendo-cola-ante-una-oficina-del-INEM-en-Madrid-People queue outside an unemployment registry office in Madrid on Thursday, Dec. 2, 2010. The number of people filing claims for unemployment benefits rose for a fourth consecutive month in November by 24,318 for a rounded total of 4.1 million people receiving payments. (AP Photo/Victor R. Caivano)

Tener trabajo no siempre significa poder construir una vida en el lugar donde se trabaja.
Y en una ciudad como Torrevieja, donde el coste de la vivienda y de la vida ha ido
ganando peso, esta diferencia merece ser puesta sobre la mesa.
Los últimos datos de desempleo muestran una realidad que merece ser mirada con
perspectiva. En agosto de 2026, Torrevieja registró 6.483 personas desempleadas. Son
177 menos que en agosto de 2025 y 632 menos que un año antes. Si ampliamos todavía
más la mirada, la diferencia es considerable: en 2015 había 9.191 personas registradas
como desempleadas. La evolución, por tanto, no permite hablar de un mercado laboral
que haya ido a peor. Al contrario, el desempleo se ha reducido de manera notable durante
la última década.
Pero un dato positivo no significa que todas las preguntas estén resueltas.
Torrevieja es una ciudad que mantiene una enorme actividad durante buena parte del año.
Hay comercio, hostelería, turismo, construcción, servicios, colegios, sanidad,
administración y una población que supera ya los 100.000 habitantes. Hay empleo y hay
personas que cada día trabajan para que la ciudad funcione. Sin embargo, miles de
personas continúan buscando trabajo y, para quienes sí lo encuentran, aparece otra
cuestión: qué condiciones tiene ese empleo y qué capacidad ofrece para desarrollar una
vida en la propia ciudad.
En septiembre de 2025, por ejemplo, Torrevieja tenía 6.509 personas desempleadas. De
ellas, 5.150 procedían del sector servicios. Es un dato que refleja el enorme peso que tiene
este sector en el mercado laboral de la ciudad.
Pero que los servicios tengan un peso importante no es, por sí mismo, un problema.
Tampoco significa que trabajar en hostelería, comercio, turismo o cualquier otra actividad
vinculada a los servicios implique necesariamente precariedad. Un empleo en estos
sectores puede ser perfectamente un empleo de calidad cuando se respetan los derechos
laborales, los salarios establecidos, los descansos, las jornadas, los turnos y las
condiciones de seguridad. El problema no está en el sector, sino en las condiciones
concretas en las que se desarrolla cada trabajo.
Porque tener empleo y poder vivir de ese empleo son dos cuestiones relacionadas, pero
no necesariamente iguales.
Una persona puede trabajar durante todo el año y seguir teniendo dificultades para asumir
el coste de una vivienda. Puede tener un contrato y, aun así, encontrarse con jornadas que
no le permitan compatibilizar trabajo y estudios. Puede tener empleo durante los meses
de mayor actividad y encontrarse después con menos oportunidades. También puede
ocurrir que alguien con una determinada formación termine aceptando trabajos alejados
de aquello para lo que se ha preparado porque necesita incorporarse al mercado laboral.
No significa que esta sea la realidad de todos los trabajadores de Torrevieja. Significa
que, cuando hablamos de empleo, quizá deberíamos mirar algo más que el número de
personas ocupadas.
Los datos estatales sobre empleo juvenil ayudan a poner parte de esta realidad en
contexto. Según el Servicio Público de Empleo Estatal, en 2025 el 59,26 % de los
contratos realizados a menores de 30 años fueron temporales. Este porcentaje no puede
trasladarse directamente a Torrevieja, pero sí permite plantear una cuestión sobre cómo
se incorporan los jóvenes al mercado laboral y qué posibilidades tienen de encontrar
empleos estables.
Y es que hablar de empleo juvenil no debería limitarse a preguntar cuántos jóvenes están
trabajando. También habría que preguntarse cuánto duran esos empleos, qué jornadas
tienen, qué posibilidades de continuidad ofrecen y si permiten compatibilizar trabajo y
formación.
El propio Ayuntamiento ha puesto en marcha este año el programa Torrevieja Ocupa-T,
con 27 contrataciones inicialmente previstas y posteriormente ampliadas en cinco
puestos. El programa contempla contratos de hasta doce meses y 35 horas semanales e
incluye perfiles tan diferentes como asistentes administrativos, peones de construcción,
abogados, trabajadores sociales, técnicos informáticos, analistas de redes o asesores de
empresa.
Este tipo de programas muestran que también existe una necesidad de generar
oportunidades de inserción laboral para personas con perfiles diversos. Y, al mismo
tiempo, plantean una cuestión más amplia: si una ciudad que crece necesita cada vez más
trabajadores y profesionales, ¿cómo conseguimos que esas oportunidades permitan
también desarrollar aquí un proyecto de vida?
No se trata de enfrentar turismo y empleo de calidad, ni de presentar los servicios como
un sector de segunda categoría. Torrevieja necesita camareros, dependientes,
recepcionistas, cocineros, trabajadores de limpieza, administrativos, técnicos y
profesionales de muchos otros ámbitos. Todos esos trabajos son necesarios para que una
ciudad funcione y todos pueden desarrollarse dentro de unas condiciones laborales
dignas.
La cuestión es que el crecimiento de una ciudad también debería traducirse en
oportunidades laborales diversas y en condiciones que permitan aprovecharlas. Que quien
quiera trabajar en hostelería pueda hacerlo con sus derechos garantizados. Que quien
quiera emprender pueda hacerlo. Que quien termine una carrera o una formación
profesional encuentre oportunidades relacionadas con sus conocimientos. Y que tener un
empleo permita, también, acceder a una vivienda, afrontar los gastos cotidianos y
construir un proyecto personal.
Porque una ciudad no se construye únicamente con personas que vienen a trabajar.
También necesita que quienes trabajan en ella puedan vivir en ella.
Y esta cuestión afecta especialmente a los jóvenes, aunque no exclusivamente a ellos.
Una persona puede querer quedarse en Torrevieja, estar trabajando y, sin embargo,
encontrarse con que cada vez resulta más difícil convertir ese empleo en un proyecto de
vida estable. No se trata de que todos quieran marcharse ni de que todos tengan
dificultades para encontrar trabajo. Se trata de que poder elegir dónde vivir también
depende de las oportunidades y de las condiciones que ofrece ese lugar.
Durante años hemos hablado de Torrevieja como una ciudad que crece. Quizá ahora toca
preguntarnos qué significa ese crecimiento para quienes trabajan, estudian y viven aquí.
Porque reducir el debate laboral a cuántas personas están en paro deja fuera una parte
importante de la realidad. También importa qué empleos se generan, en qué condiciones,
qué oportunidades existen para distintos perfiles profesionales y si los ingresos permiten
afrontar el coste de vivir en la ciudad.
Torrevieja tiene trabajo. Los datos lo demuestran. El reto es conseguir que trabajar aquí
también permita desarrollar una vida aquí.
Julia Ribeiro

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