
¿Dónde pueden mostrar su talento los creadores de Torrevieja? Es una pregunta que suelen hacerse los propios artistas, así como quienes contemplan una exposición, escuchan un concierto o descubren un talento que trabaja en nuestra ciudad.
Torrevieja cuenta con pintores, fotógrafos, músicos, escritores, ilustradores, diseñadores, artesanos, artistas audiovisuales y creadores de muchas otras disciplinas. Algunos tienen una larga trayectoria; otros están dando sus primeros pasos. Muchos viven, trabajan y desarrollan aquí sus proyectos. Sin embargo, tener creatividad no significa disponer automáticamente de un lugar donde mostrarla.
Ahí es donde una iniciativa como Casa Abierta adquiere un significado que va más allá de la celebración de un evento.
Su primera edición nació precisamente desde esa necesidad. Un patio particular se convirtió durante unas horas en espacio expositivo, escenario y lugar de encuentro. No hacía falta una gran sala ni una infraestructura cultural sofisticada. Bastaba con abrir una puerta y dejar que dentro ocurrieran cosas. Esa libertad tiene mucho valor.
Y quizá esa sea una de las ideas más interesantes que ha puesto sobre la mesa Casa Abierta: un espacio no tiene que haber sido concebido como cultural para convertirse en cultura. Lo verdaderamente importante son las ganas de crear, compartir y encontrarse.
La segunda edición, que tendrá lugar este domingo, incorpora una novedad fundamental: se desarrolla en un espacio público y cuenta con respaldo municipal. El traslado al Parque de Doña Sinforosa supone un salto evidente en capacidad de convocatoria y permitirá llegar a personas que probablemente nunca habrían cruzado la puerta de aquella primera casa.
Es una buena noticia.
Pero también plantea una cuestión: ¿qué debería hacer Torrevieja a partir de aquí?
Casa Abierta no debería medirse solamente por el número de personas que acudan al evento ni por conseguir que se convierta en una cita cada vez más grande. Su verdadero éxito debería ser que sirva para poner sobre la mesa una carencia que llevamos demasiado tiempo dando por normal: la falta de una política cultural continuada de apoyo a los creadores locales.
Porque Torrevieja tiene programación cultural. Tiene eventos, conciertos, exposiciones y actividades. Pero organizar cultura para la ciudad no es lo mismo que crear las condiciones para que la cultura que nace en ella pueda desarrollarse.
Hay decisiones que pueden parecer pequeñas cuando las miramos de manera aislada. Una nueva línea de autobús, un festival, un programa de empleo o una inversión. Pero cuando todas esas decisiones se acumulan, terminan creando algo mucho más importante: el modelo de ciudad que se está construyendo.
Son preguntas que merecen respuestas.
No hace falta imaginar grandes infraestructuras ni presupuestos descomunales. Una política de apoyo al creador local puede construirse también mediante convocatorias públicas, cesiones temporales de espacios, residencias de artistas, exposiciones colectivas, intervenciones urbanas, escaparates cedidos por comercios o programas que permitan trabajar y experimentar durante todo el año.
Porque el problema de Torrevieja no es la falta de artistas, sino la falta de ocasiones.
Y cuando esas ocasiones no existen, el creador acaba dependiendo de su propia capacidad para encontrar un lugar, organizar una exposición, conseguir financiación, promocionarse y llegar al público. Demasiadas veces tiene que convertirse también en gestor, productor, comisario y promotor de sí mismo.
Casa Abierta resulta especialmente interesante porque nació desde abajo: desde la iniciativa de quienes entendieron que, si no había un espacio, había que crearlo.
La primera edición tenía además aquello que muchas iniciativas culturales consolidadas suelen perder con el tiempo: espontaneidad. No necesitaba parecer un gran acontecimiento. Era pequeña, cercana y hasta doméstica. Su propia precariedad formaba parte de su encanto. Por momentos, no parecía haber una frontera clara entre quien exponía y quien visitaba, entre el artista y el público, entre la cultura y la vida cotidiana.
Ahora que la iniciativa crece y cuenta con respaldo institucional, existe el riesgo de que esa frescura desaparezca bajo la lógica habitual de los grandes eventos. Sería una pena que, al institucionalizar la iniciativa, acabáramos institucionalizando también su espíritu.
Casa Abierta empezó literalmente abriendo una puerta para dar a conocer a artistas locales. Que el Ayuntamiento haya decidido apoyar esta segunda edición y colaborar con sus organizadores es, sin duda, una buena noticia. Significa reconocer que detrás de esta iniciativa existe una realidad cultural que merece atención. Pero sería un error pensar que con eso basta.
Mantener abierta esta puerta durante un día al año no puede convertirse en toda la política de apoyo a los creadores locales.
El Ayuntamiento debería aprovechar esta oportunidad para dar un paso más y construir una política cultural estable que considere a quienes crean en Torrevieja como una parte fundamental de su tejido cultural. Facilitar espacios donde exponer y trabajar, impulsar convocatorias específicas, promover exposiciones y residencias de artistas, recuperar espacios municipales infrautilizados o facilitar el acceso temporal a locales vacíos no deberían ser actuaciones aisladas, sino que deberían formar parte de una estrategia.
Colaborar con Casa Abierta está bien, pero una verdadera política cultural no puede consistir únicamente en ayudar a organizar Casa Abierta.
Torrevieja no necesita inventarse una comunidad artística. Esa comunidad ya existe.
Lo que falta es reconocerla, apoyarla y crear las condiciones para que pueda desarrollarse aquí.
Casa Abierta puede ser un evento más del calendario.
O puede servir para algo mucho más importante: poner en marcha una política cultural que no se limite a programar cultura, sino que también cuide a quienes la crean.
Torrevieja tiene artistas. Lo que todavía no tiene, en la medida que debería, es una política cultural a la altura de ese talento: una política que permita a esos creadores trabajar, experimentar, mostrar lo que hacen y encontrar un público sin tener que marcharse a otra parte para conseguirlo.
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