
Comienza nuestro peculiar otoño con dos movimientos interesantes. Uno, sobre el vecinal, que viene a cuestionar la aprobación por parte del Ayuntamiento -después de rechazar quince alegaciones – del informe ambiental y estratégico para construir un hotel de once alturas en la zona de la Veleta.
Es una recalificación de una parcela de uso residencial a hotelero. Esta decisión nos da una ligera idea de que el turismo de segunda residencia comienza a agotarse, o es el principio de su fin.
Pero, claro, habrá que analizar el impacto paisajístico, la congestión del tráfico, el transporte urbano, la afectación sobre la costa, la depuración de las aguas residuales y toda la sobrecarga del espacio público. No sé sabe a ciencia cierta cual es el modelo de ciudad al que se quiere ir, si es que existe algún modelo.
Y el segundo movimiento tiene que ver con la política. Bárbara Soler da el pistoletazo de salida con la aprobación de su candidatura por los socialistas de cara a las muy próximas elecciones municipales.
Por supuesto, el actual alcalde, Eduardo Dolon sigue con su particular campaña apareciendo en casi todos los medios de comunicación, sabedor de que el régimen sobre el que se sostiene es difícil de revertir.
El movimiento Sumar, no solo cuenta con candidato desde hace algún tiempo, Ncho Torres-Marin. sino que se conocen los cuatro primeros componentes de su candidatura.
Y finalmente, el partido municipalista, Sueña Torrevieja, con Gabriel Samper a la cabeza, vuelve a plantearse la posibilidad de pelear en las próximas municipales, a expensas de que pudiera quedarse a las puertas de obtener algún concejal.
Así que, nos viene un otoño tan caliente como movido.
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