InicioOpiniónEstudiar en Torrevieja: pagar más, esperar más y, a veces, quedarse sin poder subir al autobús.

Estudiar en Torrevieja: pagar más, esperar más y, a veces, quedarse sin poder subir al autobús.

Empieza el curso y volvemos a comprobar que en Torrevieja hasta llegar a clase puede convertirse en una carrera de obstáculos. Los estudiantes de Torrevieja que se desplazan diariamente a la Universidad de Alicante tienen derecho a utilizar las tarjetas universitarias con tarifas especiales. Este curso, además, el bono mensual
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Empieza el curso y volvemos a comprobar que en Torrevieja hasta llegar a clase puede convertirse en una carrera de obstáculos.

Los estudiantes de Torrevieja que se desplazan diariamente a la Universidad de Alicante tienen derecho a utilizar las tarjetas universitarias con tarifas especiales. Este curso, además, el bono mensual Torrevieja-UA cuesta 46,50 euros con la bonificación del 50 % de la Generalitat, de momento, hasta el 31 de diciembre.

Pero hay estudiantes que llevan días esperando una tarjeta que no llega.

Y mientras esperan, ¿qué hacen? Pagar 7,70 euros para ir a la universidad y otros 7,70 para volver. 15,40 euros al día para poder estudiar.

Lo más difícil de entender viene después.

Las propias condiciones publicadas por Avanza establecen que, una vez solicitada la tarjeta y confirmada el alta, transcurridos tres días hábiles el estudiante puede acudir a recogerla. Y dicen expresamente dónde deben recogerla los usuarios de Torrevieja y La Mata: en la taquilla de Avanza de la estación de autobuses.

Pues bien: estudiantes acudían a la estación, preguntaban por sus tarjetas y allí no estaban.

Hasta que una estudiante fue a reclamar a las oficinas centrales de Avanza y descubrió que las tarjetas estaban allí. Se la entregaron en el momento.

¿Aviso a los estudiantes? Ninguno.

Fue esa estudiante quien avisó a sus compañeros y fueron después las propias familias las que se fueron avisando unas a otras.

Mientras tanto, estudiantes pagando cada día el billete ordinario.

¿Quién les devuelve ahora ese dinero?

Porque estamos hablando de jóvenes y familias que ya tienen que afrontar matrículas, materiales y todos los gastos asociados a estudiar. El transporte público debería facilitar el acceso a la universidad, no añadir un problema más.

Y tampoco lo tienen mucho mejor quienes estudian aquí.

Estos primeros días estamos recibiendo quejas por autobuses urbanos que pasan por los institutos completamente llenos.

Por ejemplo, En la línea C, Centro–La Loma, que da servicio al entorno del IES Libertas, en la parada frente al polideportivo solo pudo subir aproximadamente la mitad de los estudiantes que estaban esperando. El resto se quedó en tierra.

Otros consiguen subir, pero hacen el trayecto de pie en un autobús repleto hasta la bandera.

Y hay autobuses que ni siquiera paran porque ya van completos.

Y llegamos a situaciones absolutamente difíciles de justificar: hay estudiantes que pueden tardar  lo mismo e incluso menos, en desplazarse a Elche para estudiar que en atravesar Torrevieja en transporte público para llegar a su propio instituto.

Eso es inadmisible.

Así que tenemos estudiantes universitarios pagando 15,40 euros diarios porque no disponen de la tarjeta que deberían haber recibido, y estudiantes de Secundaria que salen de casa sin saber si podrán subir al autobús que tiene que llevarlos a clase. Y que optan o no les queda más remedio que hacer el trayecto a pie durante una hora.

Y entonces conviene recordar algo elemental:

Una nueva red de autobuses no es buena porque tenga más líneas en un mapa. Es buena si responde a la demanda real.

Si a la hora de entrada y salida de los institutos los autobuses no tienen capacidad suficiente, hay que reforzar frecuencias y servicios.

Si se pone en marcha un sistema de transporte universitario bonificado, las tarjetas tienen que estar disponibles cuando comienza el curso y en el lugar que la propia empresa indica.

Y si existe una incidencia, lo mínimo es informar a los usuarios, no esperar a que una estudiante descubra dónde están las tarjetas y sean las familias quienes tengan que organizar una cadena de WhatsApp para avisarse entre ellas.

Torrevieja tiene miles de estudiantes. Muchos necesitan desplazarse cada día para poder ejercer algo tan básico como su derecho a estudiar.

Estudiar ya exige suficiente esfuerzo. Llegar a clase o regresar a casa, no debería exigir otro.

Carol Ponce (Concejala del Grupo Municipal Socialistas en el Ayuntamiento)

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