
La última novela de George March es un gran éxito, y nadie se enorgullece tanto de ello como su devota esposa, la señora Marcha, que lleva una vida exquisitamente ordenada en el Upper East Side. Una mañana cualquiera, mientras se dispone a comprar el pan de aceitunas en su pastelería favorita, la dependienta insinúa que la protagonista del nuevo libro de George parece inspirada en ella. Este comentario casual le arrebata la certeza de saberlo todo sobre su marido –y sobre ella misma–. Así empieza un viaje alucinado y alucinante que puede desvelar un asesinato y secretos sepultados durante demasiado tiempo.
Ese comentario insignificante actúa como un veneno de efecto lento. Feito no construye un misterio basado únicamente en giros de guión externos, sino en el abismo interior de su protagonista. La narrativa adopta una perspectiva en tercera persona tan íntimamente ligada a la percepción de la señora March que el lector queda atrapado en su claustrofóbica subjetividad.
La novela destripa con precisión quirúrgica el esnobismo y las rigideces de la burguesía neoyorquina, donde la protagonista vive obsesionada con cómo la ven los demás, careciendo de un sentido del yo más allá del reflejo de los juicios ajenos.
La señora March, la aclamada novela debut de la madrileña Virginia Feito, es un absorbente y macabro estudio sobre la paranoia, las apariencias sociales y la lenta descomposición de la mente humana. Publicada originalmente en inglés y aplaudida por figuras como Elisabeth Moss (quien adquirió los derechos para su adaptación cinematográfica), la obra se sitúa en un territorio fascinante a medio camino entre el thriller psicológico, el humor negro y el cuento gótico moderno.
Gala Medina
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