
No todos los torrevejenses de la diáspora , al marchar de su patria chica, y permanecer viviendo fuera de ella guardaron un lugar en su corazón para la tierra donde nacieron y tuvieron que abandonar. Hubo y siguen habiendo excepciones. Una de ellas , la del apellido Sánchez , el de la célebre despedida , puede servir como botón de muestra.
Aquel hombre, marchó de Torrevieja un día quitándose y “ expolsandose” el polvo de los “apargates”, mientras a modo de letanía gritó a los cuatro vientos aquello de “ Adiós Torrevieja ingrata , mal terremoto te aplaste , que se pierdan tus salinas y hasta dios se muera de hambre”. Toda esta parrafada precedida de la frase “ se despide Pepe Sánchez de este pueblo cafre y cerril”.
La singular despedida , tuvo lugar, según unos, en la carretera de Cartagena , por aquellos entonces límite del término municipal torrevejense marcado por la caseta de “ los consumos” situada junto al acequión de las Salinas. Otros afirman que fue en la estación de ferrocarril.
Uno se pregunta ¿ quién sería el Sánchez de marras? ¿Qué haría o le harían en Torrevieja?. ¿Existió , o fue una leyenda de las gentes de este pueblo?. Por último , ¿dijo el pueblo cafre y serril , o cafre y servil?
La respuesta está en el viento, que se llevó las palabras del Sánchez de esta historia. El viento que sin duda sería una “ estropa” de levante otoñal , de las que aviva el sexo y embota los sentidos ante la perceptiva de otros horizontes.
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