InicioActualidadLa educación pública en Torrevieja, una promesa que pasa de generación en generación

La educación pública en Torrevieja, una promesa que pasa de generación en generación

Torrevieja crece constantemente. Entre enero de 2025 y mayo de 2026 la población pasó de 106.350 a 113.453 habitantes empadronados, un crecimiento acumulado de más del 21% desde 2021. Detrás de estos números hay familias que llegan, niños que se matriculan y aulas que se llenan. En 2019, la ciudad
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Torrevieja crece constantemente. Entre enero de 2025 y mayo de 2026 la población pasó de 106.350 a 113.453 habitantes empadronados, un crecimiento acumulado de más del 21% desde 2021. Detrás de estos números hay familias que llegan, niños que se matriculan y aulas que se llenan. En 2019, la ciudad escolarizaba a algo más de 10.000 alumnos; en 2025, la cifra escaló hasta los 16.363, más del 50% de incremento en apenas seis años. El resultado es evidente: ratios al límite, docentes desbordados y barracones que llevan tanto tiempo que ya nadie recuerda cuándo llegaron.

El pasado mes de mayo, el profesorado de la Comunidad Valenciana inició una huelga indefinida que se ha convertido en una de las crisis políticas más visibles del Ejecutivo valenciano. Las reivindicaciones- mejoras salariales, reducción de ratios e infraestructuras dignas- no necesitan explicación en Torrevieja. Aquí la realidad se traduce en aulas masificadas donde hasta el 90% del alumnado es extranjero, una alarmante falta de personal cualificado para atender a los alumnos de educación especial y centros sin aire acondicionado en una ciudad donde el calor aprieta desde primavera.

El IES Las Lagunas es un buen ejemplo de todo esto. Uno de los institutos más antiguos de la ciudad que arrastra problemas de deterioro, accesibilidad e infraestructura tras años de ampliaciones parciales. Llevan años hablando de reformarlo. La primera memoria técnica del proyecto se elaboró en septiembre de 2021; cuatro años después, el proyecto seguía bloqueado entre trámites, actualizaciones parciales y promesas incumplidas. Ahora por fin se ha adjudicado el proyecto, pero las obras no están previstas hasta junio de 2027. Mientras tanto, los alumnos siguen ahí, con el mismo edificio de siempre.

La respuesta de la Administración al crecimiento de la ciudad siempre ha sido la misma: más prefabricadas. El IES número 6 lleva años funcionando en aulas prefabricadas como sección delegada del IES Torrevigía. El colegio número 14, igual. Los barracones no son una solución provisional que se alargó demasiado; se han convertido en una decisión política. Decirles a las familias de Torrevieja que sus hijos estudiarán en prefabricadas es decirles que su situación puede esperar, que ya se verá. «Hemos normalizado colegios enteros en barracones, patios ocupados por módulos prefabricados, institutos masificados y plantillas inestables», denunció la concejal socialista Carol Ponce. Lo grave no es solo que ocurra, sino que ha dejado de escandalizarnos.

Es cierto que la Generalitat ha anunciado inversiones: 19,3 millones de euros para la construcción definitiva de los CEIP números 14 y 15, y la creación del nuevo IES Eras de la Sal. Esto es una buena noticia, si es que se cumple. Sin embargo, los plazos de la administración llevan otro ritmo e incluso otros centros siguen en la cola: para el CEIP Maestro Lafuente se espera que las obras comiencen a finales de 2026 y que el alumnado pueda entrar en el curso 2027-2028. Los niños que llegaron a un barracón en 2019 ya estarán en la ESO para entonces; cuando el colegio abra, ya no lo necesitarán. Ese es el coste real de la lentitud administrativa: una generación entera a la que se le aplazó el derecho a estudiar la primaria en condiciones dignas.

Torrevieja no puede gestionarse con los mismos criterios que un municipio que no crece a este ritmo. Una ciudad con más de 120 nacionalidades conviviendo en sus aulas, un fuerte crecimiento demográfico y una realidad socioeconómica compleja necesita respuestas específicas, no parches. La huelga docente ha dejado claro que el sistema tiene límites y que en algunos sitios estos se alcanzan antes. Torrevieja es uno de ellos. La pregunta es si la administración está dispuesta a reconocerlo de una vez.

Mientras tanto, en septiembre, los alumnos volverán a los barracones.

Julia M. Ribeiro

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